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¿Qué se puede cocinar hoy viernes?

Te presento cuatro recetas que tienen mucho sentido para un viernes argentino.


Llegaste al viernes. Sobreviviste a la semana. Y sin embargo, ahí está otra vez, la gran pregunta: ¿qué hago de comer hoy? Abrís la heladera, mirás los mismos ingredientes de siempre, la cerrás. La volvés a abrir cinco minutos después como si se hubiera generado algo nuevo adentro. Spoiler: no se generó nada. El viernes tiene esa cosa particular: estás agotada pero al mismo tiempo querés algo que se sienta como premio. Ni un guiso de tres horas ni una ensalada triste. Algo rico, que no te deje una montaña de ollas, y si es para compartir, mejor.

¿No te convencieron estas recetas?

A veces una tiene un antojo más específico: algo con pollo, algo vegetariano, algo que lleve menos de veinte minutos. Si ninguna de estas tres opciones te terminó de cerrar, en el buscador de recetas del sitio podés filtrar por ingredientes, tiempo de preparación o tipo de comida. A veces basta con tipear "tarta" o "pollo" para que aparezca esa idea que andabas buscando sin saber que la buscabas.

¿Por qué estas recetas se suelen preparar los viernes?

Porque el viernes pide comidas compartibles y de bajo esfuerzo mental. La investigación sobre hábitos alimentarios argentinos muestra que la pizza, las empanadas y las preparaciones tipo tarta dominan el patrón dietético más extendido del país, especialmente en el AMBA. Son platos que se comen con las manos, que no exigen cubiertos ni formalidad, y que permiten que la mesa se convierta en un momento de distensión. No es casualidad.

¿Qué comidas son las más elegidas los viernes en Argentina?

No existe un único "plato del viernes" nacional. Lo que sí se observa es una preferencia por preparaciones rápidas, económicas y para compartir: empanadas, tartas, milanesas, pastas simples. Se estima que en Argentina se consumen alrededor de 10 millones de empanadas por día, lo que da una idea de lo presentes que están en la mesa cotidiana, viernes incluido.

¿Qué se acostumbra comer los viernes al mediodía?

El almuerzo del viernes suele ser práctico y resuelto. Guisos que quedaron de otro día, una tarta que se arma rápido, fideos con alguna salsa sencilla. La lógica es cerrar la semana laboral sin sumar más trabajo doméstico. Si el viernes es feriado o trabajás medio día, recién ahí aparece el espacio para algo más elaborado.

¿Qué comidas se suelen preparar los viernes a la noche?

Acá cambia la cosa. La cena del viernes funciona como arranque del fin de semana. Se elige algo que se sienta como celebración doméstica: empanadas, pizza casera, una picada, milanesas con puré. Lo importante no es tanto qué se come sino el hecho de que la comida marque la frontera entre la semana y el descanso.

¿Por qué existe la costumbre de comer pescado los viernes?

Viene de la tradición católica de abstinencia de carne los viernes como práctica penitencial. Sin embargo, en Argentina esa obligación canónica se flexibilizó en 1986, cuando la Conferencia Episcopal autorizó sustituir la abstinencia por otras formas de penitencia. Hoy, con una adhesión religiosa en claro descenso, la costumbre persiste más como herencia cultural que como mandato. Una encuesta de FULASP de 2024 mostró que solo 1 de cada 10 argentinos elige pescado en Semana Santa. Dicho esto, si a vos te gusta el pescado, el viernes es una excusa perfecta para prepararlo.

¿Cómo cambian las comidas de los viernes según la región?

En el NOA, el viernes puede tener locro, humita o empanadas salteñas en la mesa. En el Litoral, aparecen el chipa guazú, el mbeyú o un guiso de pescado de río como el surubí. En Patagonia, el cordero y los mariscos locales ganan protagonismo. Y en el AMBA, la influencia de la inmigración italiana y la dinámica urbana hacen que la pizza, la tarta y la milanesa dominen la escena.

¿Cómo cambiaron las costumbres gastronómicas de los viernes?

El delivery y la comida preparada transformaron la noche del viernes: hoy pedir una pizza es tan válido como amasarla. La flexibilización laboral y la cultura del "after office" en ciudades grandes también desplazaron la cena familiar hacia salidas o comidas más informales. Lo que se mantiene es la idea del viernes como día de transición, donde la comida acompaña el pasaje del trabajo al descanso.

¿Qué cocinar un viernes cuando no sabés qué preparar?

Un consejo que me salvó muchas veces: en vez de pensar "qué receta hago", pensá qué ingrediente tengo que usar. Una lata de atún, un resto de pollo, dos zapallitos medio tristes en la cajita de la verdura. Por ejemplo, unos ravioles con crema y verdeo se resuelven en 30 minutos con ingredientes que probablemente ya tenés. No necesitas un plan maestro. Necesitás una decisión chica.

¿Qué preparar un viernes para compartir con familiares o amigos?

Todo lo que se coma con las manos o se sirva al centro de la mesa. Empanadas, una tarta grande, milanesas para que cada uno se arme el sándwich. La idea es cocinar una vez y que la comida alcance sin que nadie te pida un plato distinto.

¿Qué comidas elegir para un viernes económico?

Guisos de lentejas, tortilla de papas, arroz con lo que haya. Las tartas con tapa comprada y relleno de verdura son otra salvación: rinden mucho, cuestan poco y no necesitás más que un horno. El viernes no tiene por qué ser un gasto extra.

Y bueno, ya está. El viernes no tiene por qué ser una odisea culinaria. A veces la mejor receta es la que te saca del apuro sin pedirte tres horas de tu vida ni una lista de ingredientes que no tenés. Si todavía estás dando vueltas sin decidir, pasá por el buscador de recetas y dejá que alguna idea te encuentre. Y si terminás comiendo una tostada con queso porque el cuerpo no dio para más, también está perfecto. Sobreviviste a la semana. Te lo ganaste.